martes, 20 de mayo de 2008

Posadas, la húmeda...


Es hábil para seducirme
cuando exaspero mi razón al pie de sus sudores

Me persigue

está mintiéndome sus mitos
mientras me ilusiona con orillas
que no existen...

Desbarranca sus fantasmas ante mis ojos...
y le creo.
Me amordaza de avenidas
para callarme sus vergüenzas

Me defiendo...
maniatada hasta los huesos
con sus hierbas

Pero actúa sus otoños increíbles
y me puede...

Me complica.

Yo soy una excusa que sostiene
la coartada entre su belleza y la miseria...

Posadas, la húmeda,
me calla y me evidencia

lunes, 12 de mayo de 2008

boato

No es bueno beberme
el arrebato perdido
de los indefensos
que recuestan sus corazones
en el boato de mi alma

No es bueno
porque me embriaga

Y así voy
la perdida que emborracha
unas palabras
un poco turbias

bastante húmedas
y mucho menos claras

dejándolas caer
indebida, indiscreta
descuidada

en el rellano
de unos poemas
que me miran

insatisfechos de esta filiación
que los delata

jueves, 17 de abril de 2008

yo

Alguna noche saldré a cabalgar el asfalto
vestida de heroicidades y solitaria
de historial escaso
de vida... no tanto
Brotaré frente a tu puerta
empuñando mi reloj y una hora desapropiada
Sobornaré al vecindario y al paisaje
seré una voz del viento, una sombra de la luna
seré un pecado...
Entraré por una hendija
con una delgadez existencial y sin suspiros
Seré tu casa
Sólida bajo tus cuadros, penderán de mí las lámparas
Me dormirás sin frío
dibujaré un deshorario en cada pared
para que te olvides
Me tendrás de desayuno, de baño
de toalla
Me llevarás sobre tu piel y no seré un perfume
ni un recuerdo
Me vestirás y no seré un abrigo
Tu rostro tendrá mis gestos, pero solo frente al espejo
Haremos la misma sombra
y hasta firmaremos del mismo modo...
Pero un demasiado día
de esos excesos, de esos que en la calle
reciben el nombre de radiantes
golpearán a tu puerta
abriremos
y te entregarán este poema
que no escribiste
-o sí escribiste-
y lo habré firmado


yo

jueves, 20 de marzo de 2008

Arde

Arde
este silencio
mi eclipsada noción
de la palabra
Arde
mi verborrágica intención
de re-narrarme
fabularme
encastillarme letra a letra
sobre infinitas naipes literarias

Arde la gruta épica
por donde se disparan mis excusas cotidianas

El mundo arde en mi garganta
en prisión
a mandíbula cerrada

Y arden más aún
-hasta las lágrimas-
mis dedos de carbón y lanzallamas

lunes, 10 de marzo de 2008

dos

Dos en arrecifes
dos en un tugurio

Dos frente a un melón
de mediatarde
apelmazada de perfume y de semilla
dos
trenzando el qué sé yo
de nuestras vidas

martes, 15 de enero de 2008

Detalle

Doblemente breve

un detalle

una rispidez visual

ella es una palabra olvidada

en un poema que no debería existir

No florecimos



La luz anclaba sus jirones

en los bordes

rebelados de tu boca

te excedía un océano

de parálisis

y nos ahogamos

yo en la curva

maniatada de tu lágrima

esa rabiosa desconocida

que me alejaba

al rincón de todos los oscuros

y los nadies

vos en mi cobarde observación

de angustias que se clavan

en las tierras

de mi errante sed de almas

No florecimos

Y desde entonces

arrastro mis ojos arados

tras la semilla de tu llanto

que dejé llevar al indolente

opaco, inoportuno,

indiferente

terreno de los rostros olvidados

Palabra


Es esta palabra

trastabillada

en los mares

la que fluctúa

plena de hipnosis

en la barcaza de mi palma

Disparada desde la nada

me ha herido

irreversible

una palabra

una sola

ladina, disfrazada

carcajea, se arrebola

ay... cuando se planta y satiriza

lustrosa por el zaguán

en el que apenas sopla la memoria

es ella la que manda

crepita entre mis dedos

la malvada

se hace ignorar

corre, desenvuelta en mi ardid

entonces habla

Mentira...! me susurra

y a veces canta

es esta palabra no una melodía

ni la lluvia acariciándome las uñas

ni este ta-ta-tam

donde redobla y se cae la tarde

todo eso no es nada

Ni imaginan la pirueta

en que ese ardor me asalta

es que es ella

la mismísima

la palabra.

huecos y huesos


Me quiebro

tengo los dedos mojados

helados, inquietos,

desiertos

Me tiemblo

de no respirarte

beberte, arrastrarte conmigo a palmas abiertas

sobre mi cuerpo de huecos y huesos

y besos

abriendo en tu boca

mi desbocada conciencia

mis labios doblados

resecos, quemados

pegados al tobogán de tu sal

Me caigo, me quiebro

me tiemblo

me pierdo

me sepulto en tu agua

Voz, manos, pies

identidad de cemento

Te peso y levito

Y adios

abandonar un gemido en tus nalgas

Y borrar hasta mi olor de tu sombra

Dejar de existir

para ver abarrotada la oscuridad con tus piernas

para verte morder la noche espesa

en el desamparo del límite

en la acre soledad de la espera

-me seguirás la huella si acaso respiro

mientras dibujo un trazo de sabor en tu espalda-

Me abro me incendio

me derramo de hambre sediento

vuelvo

te arraso desciendo me escapo

me resbalo en tu alma

me caigo me pierdo me quiebro

me tiemblo

tu inmensidad me estalla

Me muero un milenio

-Nada-

Alrededor

ni siquiera se ha movido de lugar

la madrugada.

Inconclusa

Inconclusa fantasía yace al borde

de esta ciudad despareja

fuera de foco

Tu perfil de agua escondido en mi ignorancia bloquea una avenida

te vas

y solo me quedan estos ojos para envolverte