martes, 20 de mayo de 2008

Posadas, la húmeda...


Es hábil para seducirme
cuando exaspero mi razón al pie de sus sudores

Me persigue

está mintiéndome sus mitos
mientras me ilusiona con orillas
que no existen...

Desbarranca sus fantasmas ante mis ojos...
y le creo.
Me amordaza de avenidas
para callarme sus vergüenzas

Me defiendo...
maniatada hasta los huesos
con sus hierbas

Pero actúa sus otoños increíbles
y me puede...

Me complica.

Yo soy una excusa que sostiene
la coartada entre su belleza y la miseria...

Posadas, la húmeda,
me calla y me evidencia

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